Los Amantes

Hace unos minutos recibí en mi escritorio un sobre, cuando lo abrí, la cara se me iluminó…

De el Pibe a la Osita:
…otra vez empezar a quererte,
otra vez encontrarte en el café de la mañana
sin que tanta cosa irrenunciable hubiera sucedido.
Y no tener que acordarme de este olvido que sube
para nada, para borrar del pizarrón tus muñequitos
y no dejarme más que una ventana sin estrellas.

Los amantes_Alex Sánchez

 

Los Amantes (Cuentos ilustrados). Relatos cortos desde la ficción de José María de Pieznahui. En una narrativa poética por bajos de San Anselmo, el Pibe y la Osita se pasean por escenarios tan dispares como el destino, las despedidas, el fútbol, la evolución de hombre, los sueños, la muerte soñadora y el dulce ajenjo del suicidio.
Todo confluye en una misma sustancia, en una misma nostalgia; su imposibilidad va más allá de los desamores y la lenta agonía de las sábanas.
Sí, los amantes cocidos el uno al otro por la espalda ven por separado sus días venideros. ¡Nada y casi todo los ata! 
Será, pues, una justicia que sus pasos vayan más allá del alba o del ocaso; será feliz el álgebra luna y la misma mano del destino jugando, tan traviesos, con sus hilos ya enredados.

Álex Sánchez

El Centro Cultural PUCE y Veit Editores presentan el libro Los amantes del poeta y escritor Álex Sánchez en donde se reúnen 18 cuentos ilustrados por IoCh y Lenin Dávila. Paralelamente se proyectará un cortometraje basado en el contenido del libro, que ha sido dirigido por el mismo autor y una exposición realizada por Freddy Coello en donde el público podrá adentrarse en las historias de “Los amantes”.

Boletín_Los amantes

 

Porque siempre es un gusto presumir de los amigos, más cuando los amigos tienen proyectos que nos emocionan. Este jueves, a las 19:30, estaremos en primera fila en el Centro cultural de la PUCE para ver cómo se iluminan los rostros de la gente.

La esperanza viaja en tren

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No pudo más con su Macondo

y su loop ad infinitum.
Con esa sensación de vergüenza
por vivir bajo el supuesto

que su costado no había sido atravesado,

que podría un día aprender
sobre esas lenguas,
sobre Nunkui y sus milagros.

Se marchó con su hombre ajeno,

su exotismo
su generación Ni-ni.

Se marchó con su Macondo

envuelto en servilletas,
―no sabe bien a dónde―.

Si preguntan,

ríe y asiente.
Sabe bien,
porque ha vivido,
que la ciudad se lleva dentro.

 

Andrea Torres Armas.

 

“Aquel día” llegó esta noche

Hay momentos en los que necesitas que llegue algo a tu vida, hay cosas que llegan a tu vida y no solo te alegran el día si no que te devuelven la fe.

Esta noche llegó Aquel Día, un proyecto de esos que rompe todo, que viene firmado con los mejores nombres, que saca una sonrisa y devuelve la fe. (En mi caso, la fe se vuelve ansia, necesidad de que Aquel Día llegue pronto a Quito).

Para quienes están en la hermosa Cuenca, o para aquellos que se sientan aventureros y con ganas armar viaje, el Proyecto Escena presenta Aquel Día:

Esta es una obra que mezcla la danza, el teatro gestual y multimedia. Cuenta la historia de dos mujeres en búsqueda de un encuentro especial, arruinado por las circunstancias que las rodean. Un recorrido lúdico y divertido por la ciudad, vista desde los ojos de Tefa y Laura, personajes que se cruzan con situaciones incomodas, lugares extraños, cambios de clima, y trágicos encuentros románticos…

Dejo también una nota aparecida hoy en el Diario El Tiempo de la ciudad de CuencaAquel día, una obra que muestra dos miradas

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Foto: Cortesía de Rita Rodríguez

FUNCIONES:

31 de julio función gratuita

1 y 2 DE AGOSTO: Preventa 3 dólares y día de la función 4 dólares (estudiantes y tercera edad 3 dólares)

DIRECCIÓN: Daniel Zalamea.

INTERPRETES Y COREOGRAFÍA: Ximena Parra, Rita Rodríguez.

DIRECCIÓN DE ARTE: René Martínez

VIDEO: Joaquín Martínez

DRAMATURGIA: Desarrollo Colectivo.

PRODUCCIÓN: Ismael Tacuri.

DURACIÓN: 40 minutos

CLASIFICACIÓN: Apta para todo público

 

Para adquirir la preventa llamar a:

094115895 / 087325722

 

 

 

Mitocrónicas

Mitocrónicas

En realidad creo que hay muy pocas cosas que igualan lo maravilloso de la palabra.  Cuando era niña, mi abuelita Quica -con su carita de sauce-  me contaba miles de historias de duendes y aparecidos, de niñas ojonas y cadenas, fantasías en los bosques.  Mi papá me recitaba poemas sobre noches de lluvia camino a la escuela y, Él y yo nos enamoramos por culpa de un cuento.

Escuchar una narración de una voz que llega al alma y te lleva a otros lugares en medio del pensamiento mágico mítico, creo yo, tiene pocos placeres comparables.

Les presento Mitocrónicas: una propuesta de Narración Oral Escénica musicalizada en vivo. Están Javier Cevallos, Valentina Lovato, Leo Santillán y Franklin Martínez. Se presenta el 15 de junio la última función a las 20:30 en el Patio de Comedias acá en Quitof…

resurrección

Recuperar los beneficios de ser yo siempre es maravilloso… Generalmente mi resurrección tiene que ver con mi cumpleaños, con la llegada de la primavera en algún lugar del mundo y con el encuentro casual con un buen libro.

“Anillo Afortunado: a quien escribe cuentos le ocurren cosas, a quien le ocurren cosas escribe cuentos.”

Andrés Neumán

Nuevo dodecálogo de un Cuentista -VI-.

Sobre libreros: “Los libreros somos gente rara, poco dados a escribir, a escribirnos, ya que hemos optado por la lectura.  Un librero es alguien que, entre escribir y leer, siempre prefiere leer.”

Lola Larumbe

sobre períodos y fractales

Justamente esta es una época de períodos. En mi caso, de uno en que siento que he empezado a morir desde hace varios días, uno en que una muerte lenta y dolorosa me toma en sus manos a susurrarme: incertidumbre…
Como caminar por un laberinto donde no se escuchan alas batiéndose a duelo con las sombras, donde los únicos pasos van camino al borde de la cornisa.  Mi cuerpo cae y lo miro desde arriba.
Supongo de debí haber bebido un filtro, uno de esos que dan por vicio ver la realidad, uno que te muestra los cucos del armario reclamándote abandonarlos cuando apenas eran unos niños, y tú también.
Las voces que se elevan como ecos en la noche, gritan, como grité yo misma tantas veces.
¡Eres mala Andreíta! ¡Eres mala, para todos todo, para nosotros nada..!
Ahora ellos me tienen a mí, lanzando telarañas desde el seno del abismo, conjurando no sé qué hechizos para empaparme los ojos y ofrecerle mi cordura a la luna tierna.   Algodones empapados de luna puestos sobre los ojos ayudan a los locos y a los desesperados.
Matemática perfecta. Mientras mis huesos se deshacen sobre las rocas, el universo forma un magnífico fractal, cada uno de mis restos es idéntico a mi.
Espérame en cielo.
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El lugar donde se juntan los polos

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Quito, 21 de junio de 2007.

El lugar donde se juntan los polos
(comunicado público)

Escribo con asombro e ilusión, los mismos sentimientos que tuve un lunes de hace tres años cuando iniciaba mi diario de viaje, un cuaderno cualquiera titulado “Bitácora de paranoias”.  En la primera página había un reloj, media mariposa, y una inscripción latina rezando –quid rides? mutato nomine, de te fabula narratur- (y vos, ¿de qué te ríes? Si cambiaras el nombre sería tu historia).

Nada sería igual –ya lo dijo el Duende- y vaya que si yo se de eso.  Un sin número de puertas se abrieron, tuve reencuentros anhelados, cabos que se ataron y desataron para cambiarme la vida, episodios paranoides, encontrones con la realidad, magia, mucha magia y varios hallazgos inesperados que hicieron, y aún hacen, que el mundo sea diferente.

Más feliz.

Iba con la idea de dejar de fumar, de escalar montañas, de desenamorarme y acatar las reglas que me fueran entregadas; nunca consideré que me entregarían un folleto con la portada impresa y las reglas en blanco, que cuando las conocí, las rompería todas (hasta la 11, y eso que era difícil); que fumaría más, que pararía en un hospital paupérrimo una madrugada, que encontraría a la Cofradía de Baco y la Comunidad del Tornillo, que sería parte de la Comisión Internacional de estandarización y normativas del 40, que la Ruta Inka sería en realidad la Ruta de la Inkacola y el Seco de chivo; que sufriría los estragos de la oxitoxina, que le escribiría un ensayo breve a esta sustancia, y que a estas horas, aquí, estaría enamorada del mismo tipo con el rompí un pacto, que ahora sería más yo, y casi un ejemplo de píxel.

Mientras escribo esto tengo miles de destellos mentales, recuerdos de abrazos, miradas, silencios, sonrisas, lágrimas, rostros y nombres –por cautela- innombrables.  No se si sirva de algo decir que tengo nostalgia, que por varios de esos innombrables me tomaré un café y un cigarrillo frente a mi ventana.  Que he esperado mucho para dar señales de vida que quizás no importan, que tengo hoy más que nunca clara la idea de que el Ecuador, no es una línea imaginaria es el lugar donde se juntan los polos, o que es al menos, el punto de partida.

¡Salud por el solsticio de verano!

Andrea Torres Armas.

atardecer

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Quito suele tener unos ataredceres inolvidables: mezclas de naranja y escarlata, murmullos de púrpura y argento, azules y destellos. Hay ocasos grises también, brumas que descienden como polvo de hada.
Lo mejor de esas tardes es poder tener el privilegio de vivirlas, de sentir el viento, de mirar al cielo caer sobre los cuerpos; vencer al frío con el abrazo o tomar una mano. Las palabras sobran generalmente.

A mis amigas queridas un merecido silencio con cariño y un dejo de nostalgia.

magia

Hace mucho me apetece subir esta foto y que la gente la vea. No hay nada que decir.

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Como punto aparte, recomiendo la página del  escritor Andrés Neuman que me encantó, no se van a arrepentir:

seis grados de separación

Resulta que mis problemas se deben a veces o la incongruencia cósmica, o a la construcción de bellísimas telarañas.

El día en pleno me lo he pasado riendo pensado en aquello de las coincidencias que se ensañan conmigo, en esto de las teorías del tiempo circular y en los magníficos Seis grados de separación.
Hace tiempo ya, una especie de telaraña se dibujó en mi cuaderno de viaje para causarme un leve pero interesante transtorno que no me deja del todo y aparece continuamente aunque a veces tiene el buen gusto de cambiar de personajes. Hoy me río de él, pero como socióloga, el fenoméno este me parece cada vez más fascinante, y como bruja mucho más mágico.

En 1967 Stanley Milgram propuso una teoría llamada “Six degrees of separation” la cual suponía que todas las personas estamos separadas (unidas, diría yo) por otras seis personas con el resto del mundo.

Yo puedo dar fe de ello. Y desde ayer por la noche mucho más, cómo si lo de coincidir en el Perú con medio mazo del tarot no hubiese sido suficiente.